Jacqueline Kennedy Onassis se convirtió en un verdadero icono de elegancia durante su tiempo en la Casa Blanca como primera dama de 1961 a 1963. Pero ya antes de su matrimonio era una de las socialités más reconocidas de Nueva York.
Nació el 28 de julio de 1929 en Southampton, Nueva York. En su juventud, estudió literatura francesa y periodismo en varias universidades, entre las que destaca la Sorbona de París.
Conoció a John F. Kennedy en una cena en 1952 y se casaron en 1953. Aunque tuvieron cuatro hijos, solo dos de ellos sobrevivieron: Caroline y John K. Jr.
Después del asesinato de su marido, retransmitido por todas las televisiones del mundo y del que siempre se ha sospechado que no se llegó a saber toda la verdad, Jaqueline cayó en una profunda depresión. Sin embargo, contó con el apoyo incondicional de la familia Kennedy, especialmente de su cuñado Robert F. Kennedy.
Pero el destino aún le guardaba otra sorpresa, ya que después de animar a Robert a que se presentara a las elecciones, este también fue asesinado en 1968. Después de este último incidente, Jacqueline decidió abandonar Estados Unidos rumbo a Europa, preocupada por su propia seguridad y la de sus hijos.
Allí se casó con su viejo amigo Aristóteles Onassis en 1968. Las malas lenguas siempre han dicho que este fue un matrimonio por interés, ya que para Jacqueline suponía olvidarse de cualquier problema económico gracias a la gran fortuna de Onassis, y para este, entrar por fin a formar parte de una especie de aristocracia. Pero las cosas no salieron bien porque la personalidad independiente de Jacqueline no cuajó bien con la forma de ser de Onassis. Se sabe que durante los últimos años dormían en habitaciones separadas. De hecho, es conocido cómo Aristóteles intentó en varias ocasiones volver con su antigua amante, Maria Callas.
En 1975 muere Aristóteles Onassis y Jacqueline se ve forzada a luchar por su herencia con Christina Onassis. A partir de ese momento, Jacqueline vuelve a Estados Unidos, donde trabaja en varias editoriales y mantiene durante los últimos 14 años una relación sentimental con Maurice Tempelsman, empresario de origen belga.
Finalmente, muere en 1994, con solo 64 años, debido a un linfoma que descubrió poco antes de forma casual.
Vamos a ver cómo se refleja esta azarosa vida en su promesa natal.
Sol en Leo en la Casa 9
Obviamente, Jacqueline era una persona a la que le gustaba llamar la atención y ser el centro de todas las miradas. Además, era una gran amante del lujo y un estilo de vida elitista. Este Sol está en el primer decanato, que corresponde al signo de Aries. Estas personas no tienen miedo de ir a por lo que quieren y tienen el coraje suficiente para imponerse en cualquier situación y conseguir su objetivo, como sin duda se hizo patente en su vida. Pero además, los nativos de Leo son personas generosas, y de eso vemos varias muestras en su vida, como el apoyo incondicional que dio a su cuñado Robert Kennedy para que se presentara a las elecciones.
Por otro lado, la Casa 9 es la casa en la que buscamos un sentido y brillamos cuando defendemos nuestros ideales, por lo que no es extraño que trabajara como periodista y terminara cerca de los círculos de poder. Además, la Casa 9 inclina a la persona hacia el conocimiento de idiomas y culturas extranjeras. No olvidemos que ella estudió en París y fue una gran amante del arte.
Luna en Aries en Casa 6
La Luna en Aries es muy reactiva e independiente. Son personas que durante su vida suelen acometer muchos nuevos proyectos porque precisamente es el estar quietos lo que les asusta y les roba la seguridad emocional.
La Casa 6 es la casa del trabajo y la salud, y predispone a la Luna a cuidar la dieta diaria, el ejercicio y todo aquello que hacemos de forma rutinaria que contribuye a nuestro bienestar. Jacqueline era conocida por cuidar especialmente todos estos aspectos.
Ascendente en Escorpio
Estas personas buscan la energía libriana, es decir, la armonía y las buenas relaciones, pero por destino encuentran todo lo contrario: conflictos y enfrentamientos. Vemos además que sus regentes, Plutón y Marte, están en posiciones significativas: uno en la Casa 8 de la muerte y el otro en la Casa 10, que es donde más se nos ve. La lectura aquí se hace sola, ya que sus grandes conflictos fueron ampliamente públicos y tuvieron que ver con muertes.
Otros aspectos
En su vida tuvo que luchar varias veces por tener los recursos suficientes para llevar el estilo de vida que deseaba. Eso lo vemos por la posición de Saturno en la Casa 2, que representa precisamente el dinero. Ahí donde esté Saturno, nos tenemos que enfrentar invariablemente a la adversidad y trabajar duramente para conseguir que ese sector de nuestra vida fluya.
Sin embargo, Júpiter, el gran benéfico, lo tiene en la Casa 7 del matrimonio. Los antiguos decían que esta posición daba «suerte en el matrimonio» tanto a nivel sentimental como a nivel financiero. Además, esta posición la podemos leer conjuntamente con Venus, el benéfico menor, en la Casa 8, que representa las herencias. Sin embargo, ninguno de los dos planetas está fuerte, representando las peleas que tuvo que librar por sus herencias.
Por último, hay un aspecto que me parece muy revelador: Neptuno sobre el Medio Cielo. Neptuno representa la idealización, los sueños y los espejismos (muy relacionado con todo el mundo de la imagen), y el Medio Cielo es la zona de la carta más visible para los demás y, en parte, representa cómo nos gustaría ser recordados. Aquí vemos la razón de su gran fama y su éxito como socialité. Jacqueline no solo representaba a una Primera Dama más de Estados Unidos, sino que muchas mujeres vieron en ella la persona con la que soñaban convertirse.
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