El pasado 15 de enero nos levantamos con la triste noticia de que finalmente el enfisema pulmonar, debido a décadas fumando, se llevaba al cineasta David Lynch.
Pero David Lynch era algo más que un director de cine; fue la persona que a muchos nos enseñó que no hay que esconder debajo de la alfombra las ideas y sueños extraños que muchas veces tenemos. Él hizo todo lo contrario: los analizó, se metió de lleno en ellos y creó todo un universo a partir de estas perturbadoras imágenes.
David Lynch nació el 20 de enero de 1946 en Montana, Estados Unidos, y aunque en su infancia tuvo que mudarse muchas veces debido al trabajo de su padre, él la describe como un período tranquilo y casi idílico.
Una vez terminada la educación secundaria, comenzó a estudiar pintura en el School of the Museum of Fine Arts de Boston. Fue después de una breve visita a Europa cuando comenzó sus primeros trabajos en el cine con varios cortometrajes. En 1977 estrenó su primera película, Eraserhead, con un éxito discreto, pero más tarde vendrían clásicos como Terciopelo Azul, Mulholland Drive o la famosa serie de televisión Twin Peaks.
A lo largo de su vida recibió numerosos premios y galardones, y en 2019 obtuvo un Oscar Honorífico por toda su carrera. Sin embargo, nunca le fue fácil encontrar financiación para sus proyectos debido a que los estudios no creían que fueran lo suficientemente comerciales.
Pero, como decía al principio, David Lynch es mucho más que un director de cine. Desde joven practicaba la meditación trascendental, que consideraba uno de los pilares de su creatividad. Además, en sus películas incluía imágenes oníricas de pesadillas y contaba historias no lineales, con esa sensación confusa que tenemos muchas veces en los sueños. Y creo que ahí radicaba su genialidad: saber cómo sumergirse y compartir el rico mundo que tenía su subconsciente, transmitiendo otro tipo de historias con un tempo propio.
Vamos a hacer un análisis de la Carta Natal de David Lynch, pero de una forma algo distinta a como lo hago habitualmente.
Lo primero que vamos a mirar son los planetas en conjunción con estrellas fijas. A la influencia de las estrellas fijas, en la antigüedad, se le daba mucha importancia porque modifican la función del planeta y, en cierta forma, afectan al resto de la Carta Natal, haciendo que el individuo gravite alrededor de su influencia durante toda su vida.
En este caso hay dos conjunciones muy importantes que nos abren una ventana a la mente de Lynch:
CASTOR
La conjunción perfecta (en cazimi) entre Marte y Saturno, ambos retrógrados y en Cáncer, está en conjunción con la estrella fija Castor. En general, esta estrella confiere al nativo el don de la genialidad, éxito en leyes y publicaciones, y abundancia de viajes. Además, en conjunción con Marte, como en este caso, aporta vitalidad y energía, pero cierta tendencia al cinismo y la sátira, algo que podemos apreciar en la obra de Lynch.
Respecto a la conjunción Marte-Saturno, nos habla de alguien que enfrenta continuos problemas y retrasos en sus acciones, ya que Saturno enfría y ralentiza todo lo que toca. Esto también se refleja en la vida de Lynch por los problemas constantes que tuvo para conseguir apoyo y financiación para sus proyectos. Sin embargo, esta misma conjunción hace a Marte mucho más estratégico y resistente frente a los obstáculos.
VEGA
La otra conjunción es con la poderosa estrella Vega, que está en conjunción con Mercurio, algo esperable en alguien como Lynch, que debía tener un Mercurio especial. La influencia de esta estrella es afortunada; los babilonios la llamaban «la estrella dueña de la vida». Aporta talentos artísticos excéntricos que a menudo llevan a desviarse de lo normativo, algo que encaja perfectamente con la obra de Lynch.
Además, la influencia de esta estrella se une al Ascendente en Escorpio, que suele dar personas con pensamientos depresivos u obsesivos. Quizás aquí se encuentre una de las claves de su interés por la meditación trascendental.
LUNA EN EL MEDIO CIELO
Otra cosa curiosa en esta Carta Natal es la Luna justo en el Medio Cielo en el signo de Virgo. La posición de la Luna aquí se interpreta como la necesidad de conseguir reconocimiento personal, junto con una desarrollada sensibilidad hacia lo que puedan sentir o pensar los demás. En otras palabras, confiere una gran intuición sobre las motivaciones ajenas.
PARTE DE LA FORTUNA
En cuanto a su creatividad, vemos que el Sol en conjunción con Venus también contribuye a su inclinación hacia cualquier disciplina artística. En este mismo sentido, el Parte de la Fortuna está en la Casa 5 de la creatividad, en el signo de Aries, lo que significa que sus iniciativas como líder, siendo el primero en hacer algo, le traen suerte. Y, sin duda, ha pasado a la historia como un revolucionario del cine.
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Reconocimiento al autor de la fotografía: De Aaron – originally posted to Flickr as David Lynch at Town Hall, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10269839