El trígono Mercurio-Neptuno fomenta la comunicación agradable y poética, integrando razón e imaginación. Potencia la intuición, y la empatía.
El trígono es un aspecto armónico de la naturaleza de Aries – Leo por lo que une a dos planetas del mismo elemento que colaboraran sin ningún tipo de obstáculo. Suelen simbolizar un talento innato de la persona y dan mayor resistencia y estabilidad frente a los cambios. Sin embargo, esta misma facilidad se puede volver en contra ya que no prepara para los cambios que traerán los tránsitos de planetas lentos.
Los aspectos que reciba Mercurio describirán la forma en la que comunicamos verbalmente quienes somos y que estilo tenemos al relacionarnos. También la facilidad o dificultad que enfrentamos en nuestra educación. Es un planeta central en la formación de nuestras opiniones y si solemos infravalorar o bien a sobrevalorar el pensamiento racional. Cómo la energía siempre sigue al pensamiento, desde este punto de vista es Mercurio quien tiene la clave para hacernos progresar.
Neptuno, cómo todos los planetas transpersonales, simboliza una energía impersonal y ante la que no queda más remedio que rendirse. Neptuno representa la confusión y el estado onírico pero también la idealización, la fantasía y el amor incondicional. Simboliza la necesidad que todos tenemos de transcender lo cotidiano y sobre pasar nuestras propias posibilidades. En aspecto, representa la pérdida de límites y estructura del planeta con el que entra en contacto.
El trígono entre Mercurio y Neptuno en la Carta Natal es un aspecto profundamente inspirador. La razón (Mercurio) y la imaginación (Neptuno) se combinan para dar lugar a una mente visionaria y poética, capaz de articular ideas complejas de forma clara y accesible. Esta configuración suele aparecer en personas con inclinaciones artísticas, musicales o espirituales.
Mercurio, regente del comercio y el lenguaje, recibe de Neptuno una sensibilidad intuitiva que permite percibir deseos, aspiraciones y emociones colectivas, creando relatos que conectan con lo sublime y lo infinito. Estas personas son hábiles para captar relaciones sutiles entre hechos aparentemente desconectados, lo que les otorga la capacidad de resignificar experiencias desde perspectivas abstractas y profundas.
También potencia la capacidad de “leer entre líneas” y encontrar significados ocultos en las situaciones cotidianas. Las ideas e imágenes fluyen de manera orgánica, como si emergieran de una fuente inconsciente. Estas mentes son esponjas intelectuales, abiertas a asimilar todo tipo de influencias y conocimientos, que luego reorganizan en estructuras trascendentes.
Sin embargo, como ocurre con todos los aspectos Mercurio-Neptuno, es fundamental fomentar la claridad mental (representada por el Sol) y la disciplina (aportada por Saturno) para no perderse en las brumas neptunianas. De lo contrario, existe el riesgo de caer en el escapismo, la confusión o la fantasía sin anclaje en la realidad.
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