Símbolos de aspectos astrológicos para una entrada de Vivir En Astrológico.

CUADRATURA VENUS – NEPTUNO

La cuadratura Venus-Neptuno refleja el choque entre el deseo terrenal y la búsqueda de un amor ideal, generando atracción por relaciones imposibles y situaciones confusas.

La cuadratura es de la naturaleza de Aries – Cáncer poniendo en contacto signos de elementos incompatibles pero con una misma motivación. Es un aspecto muy energético que afecta mucho a la vivencia de la persona. A diferencia de otros aspectos, no es visible desde fuera sino que el individuo lo vive internamente. Un planeta desvía continuamente al otro de su acción lo que hace que ninguna de las dos funciones se pueda expresar de forma correcta.

Venus representa todo aquello que nos gusta y la manera en la que intentamos hacernos felices tanto a nosotros mismos como a los demás. Es la forma en que intentamos seducir y atraer a los otros por lo que también influye en cómo nos vestimos y nos mostramos. El signo en el que esté, representa la energía que nos gusta y a la que debemos acudir cuando nos sentimos mal. Los aspectos recibidos por Venus reflejaran la importancia que tiene para nosotros sentirnos valorados y amados y como lo demostramos. Cuando Venus aspecta a otro planeta los flexibiliza y lo hace más dócil. Siempre se debe analizar juntos a Venus y Marte.

Neptuno, cómo todos los planetas transpersonales, simboliza una energía impersonal y ante la que no queda más remedio que rendirse. Neptuno representa la confusión y el estado onírico pero también la idealización, la fantasía y el amor incondicional. Simboliza la necesidad que todos tenemos de transcender lo cotidiano y sobre pasar nuestras propias posibilidades. En aspecto, representa la pérdida de límites y estructura del planeta con el que entra en contacto.

La cuadratura entre Venus y Neptuno plantea un escenario complejo entre la necesidad de amor, el deseo y la necesidad de trascendencia. Venus simboliza la búsqueda de vínculos que proporcionen placer, valor y satisfacción material, mientras que Neptuno representa la aspiración hacia el amor ideal e inalcanzable. Esta combinación provoca un tira y afloja constante entre las necesidades terrenales y el impulso de perderse en una unión mística. Estas personas suelen experimentar situaciones confusas en sus relaciones, marcadas por la idealización y el posterior desengaño cuando la realidad se impone.

El conflicto surge cuando lo neptuniano se filtra en las funciones venusinas, generando una sensibilidad extrema que puede llevar a la inhibición emocional y relacional. Es común que quienes tienen este aspecto se sientan arrastrados a relaciones imposibles o destructivas, muchas veces con dinámicas de víctima y salvador (muy neptuniano) o con personas inaccesibles o idealizadas. Además, suele haber una atracción hacia los cultos o ideologías esotéricas como una forma de intentar satisfacer ese anhelo de redención y transformación interna.

Neptuno, con su tendencia a diluir las barreras y roles, genera una confusión de identidades en las relaciones: el salvador puede acabar siendo la víctima, el amante se convierte en redimido, y lo que parecía perfecto termina mostrando fisuras inevitables. Esto no solo afecta al ámbito amoroso, sino que puede traducirse en errores de juicio financieros y una visión distorsionada de la realidad. La sexualidad también se ve impactada, ya que Neptuno fomenta una poderosa imaginación que puede dificultar la aceptación de una pareja de carne y hueso.

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